Ogori Café
En el ‘Ogori café’ de Kashiwa, en Japón, ordenas tu pedido pero nunca te sirven lo que quieres, sino lo que quería el de delante. Lo tuyo va para el cliente siguiente. He llegado hasta él por Germán Sierra y la revista ‘Quimera’. Su descripción del procedimiento y la imposibilidad de organizar algo así en Europa, así como su utilización como metáfora de la narrativa me han parecido interesantes, pero erróneas. Y cito:
El motivo de traer a colación el café Ogori es que su propuesta, precisamente por tratarse de un negocio y no de una instalación artística, me parece inteligentemente subversiva.
Basta con googlear el nombre del café para llegar en dos clics a la web del creador. Como todos los textos están en japonés, mi descubrimiento ha sido puramente deductivo. Pero puedo decir casi sin miedo a equivocarme que se trata de una instalación artística.
Dicho lo cual, animo a quien tenga presupuesto a hacerlo. Comprobaríamos que todos gastaríamos lo mínimo posible esperando recibir un aperitivo mucho más valioso a lo invertido. Conseguido esto, volveríamos orgullosos a casa por haber engañado al propio engranaje del sistema de funcionamiento del invento.
(Nota: en mis minitextos siempre hay enlaces, pero hay que descubrirlos)
